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Emilio Leo Ferrando: “Disfruto mi trabajo, el único peso es el del teléfono las 24 horas del día”

Jefe de la Unidad de Protección Civil de la Administración del Estado en Huesca, ha recibido el reconocimiento del Gobierno de Aragón

Emilio Leo Ferrando
Pablo Segura

Es el jefe de la Unidad de Protección Civil de la Administración del Estado en Huesca, una provincia que tiene todos los riesgos salvo los asociados al mar y, aunque toca en alguna medida por Ascó, el nuclear. Sin embargo, no es para Emilio Leo Ferrando (Huesca, 1958) una pesada carga: “Me gusta mi trabajo, lo disfruto, el único peso es el del teléfono las 24 horas al día los 365 días del año”, dice. Su trayectoria en un puesto que se dedica a proteger a los ciudadanos ha sido distinguida por el Gobierno de Aragón con la placa al Mérito en Protección Civil, un galardón que recogerá con “orgullo”, y que hace extensivo “a la Unidad de Protección Civil y a toda la Subdelegación”. Su labor -que él define como “oscura, pero muy necesaria”- no había pasado desapercibida antes y le ha valido la Medalla al Mérito en Protección Civil y la Orden del Mérito de la Guardia Civil.

Hijo de Emilio Leo y María del Carmen Ferrando, estudió Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad de Zaragoza y comenzó a trabajar en 1985 en la Unidad de Carreteras de la Administración del Estado en Huesca, antes de dar el salto a Protección Civil, cinco años después, con Álava como destino. En esa etapa mantuvo unas excelentes relaciones personales y profesionales, aunque no esconde que “las institucionales en una comunidad tan combativa y reivindicativa eran complicadas”.

Volvió a Huesca, como técnico en Protección Civil, a la unidad que había dirigido su padre, y que estaba entonces bajo la jefatura de Ignacio Ayala. Su aterrizaje fue “brutal” porque se incorporó el 1 de agosto del 1996 y el día 7 se produjo la tragedia de Biescas, a la que se dio, opina, “una respuesta excelente con lo que había. No la podemos analizar con los ojos de hoy dada la evolución en medios y organización. Esto es una carrera de fondo”, asegura. No tiene apenas palabras para describir aquellos días, pero sí recuerda en ese contexto el peor momento de su vida laboral cuando, tres días después, atendió a un hombre que llegó a las 3 de la madrugada desde Andalucía buscando a su familia de cinco miembros de la que no sabía nada. A raíz de Biescas, se modificó la Ley del Suelo para “prohibir edificar en zonas sometidas a riesgos”, que luego incorporaron las comunidades autónomas, y también “nació la asistencia psicosocial a los afectados”, recuerda.

Emilio Leo accedió en 2008 a la jefatura de la Unidad de Protección Civil y es también profesor experto de la Escuela Nacional en este ámbito. Ocupa la jefatura de Operaciones de Emergencia en el Plan de Socorro Binacional (España-Francia), ha asesorado como experto en protección civil a los gobiernos de Argelia y Perú, ha dirigido una decena de simulacros en el túnel de Somport y una veintena en otros túneles de carretera, además de, entre otros aspectos, sumar más de cien intervenciones en cursos, ponencias y conferencias nacionales e internacionales sobre protección civil, riesgos y catástrofes, y hasta 50 artículos sobre seguridad en túneles, avalanchas, aludes,... 

Un largo camino de servicio público a favor de la protección del ciudadano, que ha compartido con su esposa, Lourdes Montes, profesora en la Universidad de Zaragoza, y sus hijas María, Blanca y Julia.

Protección Civil “es crear un sistema que evite que se puedan producir accidentes, que si los hay van a tener una respuesta y que después se va a poder reconstruir”. Según explica, “mi trabajo fundamental es el antes, analizando los riesgos y planificando la respuesta. Conseguir crear las condiciones para que los que tienen que intervenir -que al final son los que salvan vidas- puedan trabajar entre ellos sin pisarse”. 

Añade que también “tienes que dotar una estructura de dirección en la que, tanto a nivel estratégico-político como táctico de dirección de operaciones, se pueda trabajar, tener información, intercambiar opiniones y tomar decisiones. Eso no se puede hacer en una emergencia, lo tienes que tener diseñado y ensayado”. La tercera fase es la rehabilitación, tramitar indemnizaciones y ayudas y su pago.

Muchas horas de su trabajo se las ha llevado el túnel del Somport. Sus principales características son, además de que compete a dos países y con gestiones muy diferentes, que es el más largo de carretera del país y bidireccional, lo que complica la actuación en un incendio, porque el humo no se puede sacar en una dirección sino que hay que confinarlo. “Se trabaja muchísimo en Somport”, en la coordinación de la intervención, de la atención sanitaria y también de las autoridades. En este sentido, “uno de los grandes triunfos -asegura Leo- es que también se trabaja con los responsables políticos, que al final son los que deciden”. Esta dedicación hace que sea “el más seguro de España”.

Emilio Leo también es experto en el riesgo que suponen los aludes. “Se empezó haciendo cursos para el personal de rescate con la Escuela Nacional de Protección Civil y se impulsó que el Gobierno de Aragón hiciera el mapa de riesgos de aludes y se incorporara a la planificación de emergencias”. El avance ha sido enorme ya que, aunque la cifra de accidentes se mantiene estable, la frecuentación de la montaña se ha elevado en gran medida.

“Se trata de ver lo que está faltando en planificación y cubrir esos huecos”, señala, algo de lo que al final depende la protección ciudadana y que Emilio Leo hace con gran “dedicación, compromiso y trabajo eficaz” como así lo ha reconocido el Gobierno de Aragón.